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Momentos °

Esos ojos castaños e intensos siempre habían sido su gran debilidad. Toda la inmensidad del Universo podía esconderse en esa mirada, en lo que pensaba y exprezaba durante el tiempo que podía durar uno sólo de sus parpadeos.

Pero ese segundo se había vuelto más eterno de lo que deseaba.

Se mezclaban esas dos malditas sensaciones: la prisa porque todo terminará ya, que ese desasociego fuera tan sólo una migaja del pasado e irse ambos por el camino que sus pies decidieran, así como el deseo de que el instante se hiciera eterno…y que nunca llegara el doloroso momento en donde ese cruce de miradas fuera un futuro recuerdo.

Porqué las miradas eran tan penetrantes?

Y sus ojos castaños le penetraban el alma, la vida y el sentimiento. Siempre tenían ese efecto,

fuente de miel dulce

dardos inyectados de veneno indoloro

la eternidad de una fotografía que prometía un recuerdo…

Y siempre hablaban de eso, aunque a ella no le gustara saber de pasados y a él le gustara martillarse continuamente la memoria con los momentos…

buenos

malos…

Daba igual, pero le gustaba.

Y siempre le gustó…porque en esos momentos que los ojos se clavaban en los suyos no sabía distinguir si existiría un futuro de la mano o sólo el recuerdo de un pasado que…

Ya todos sabemos como sigue la frase, está trillada.

Pero igual, en esos momentos o en los otros…siempre le encantaron sus ojos. Le encantaron. Cántaros delicados llenos de verdad y de silencios, de secretos y “simplezas”. Ella era simple. Eso creía. Pero él la veía con el alma del que no comprende un mundo nuevo por más que corrieran los segundos, por más que se esforzara.

Nada importaba.

Casi nada importaba…

Sólo ella…y esos ojos castaños.

 
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Publicado por en 22 enero 2010 en Uncategorized

 

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Muchas y pocas

Muchos amaneceres vividos, más pocos presenciados

con rayos plácidos e hirientes en cada retina.

Cada mañana atenta, calmada, creciente. Creciente como la Luna.

Muchas rápidas y otras lentas, las mañanas cual inicios de vida. Cada vida de un día.

Muchos días y pocos a la vez. Todo es relativo.

Muchas inhalaciones y pocos respiros. Muchas miradas y pocas centellas.

Pero centellas de miradas que queman.

Tantos juegos y tan poca diversión. O en ocasiones tanta diversión que te duele.

Duele el poco tiempo para reirse y las muchas razones.

Y es que un roce te quema o te hace ignorar.

Y quema mucho, tanto para llorar. Todo es relativo.

Tantas miradas, sonrisas y alivios. Por allá, una que otra lágrima.

Pocas sinceras.

Y nos damos cuenta de lo hermoso de un rostro enjugado, enmarcándose.

Muchas sonrisas enmarcadas tras esa lluvia al anochecer.

Muchas noches y pocas tan serenas. La luna se agita a lo largo y a veces la vemos.

Tantas miradas y tan pocas que queman.

Muchos labios desperdiciados y pocos besos perdidos. Todo relativo.

Pocos besos ahogados en una taza de café.

Logrando recordar cuantas veces has besado el aroma de su olvido, la viveza de esa voz.

Tantos recuerdos y pocos que llegan.

Llegan los atardeceres guardados, los rayos de sol relucientes en la memoria,

dolientes…cerrando los ojos y aun queman.

No hay que elegir, tan solo vivir. Todo es relativo.

 

~Maheba

 

 

 
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Publicado por en 5 noviembre 2009 en Uncategorized

 

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